Artículos Profesionales

Para entender, un poco, la crísis económica

Miércoles, 5 de Noviembre de 2008, por Eduard Genovés (APLEN)

La idea me nace de cierta opinión vertida en el diario “Público”:

Una persona recibió de un amigo, en pago de un favor, una caja cerrada, y lacrada con un escudo con las letras AAA, indicándole que el contenido era de primera calidad y que puede vender la caja por lo que pueda sacar. La persona no desconfiaba del amigo y creyó que tenía algo valioso entre sus manos. Cuando necesitó comprarse un traje fue al sastre y le convenció de que su caja valía tanto como el traje porque tenía tres ases y que lo aceptara como pago a cambio del traje. El sastre no dudó de su palabra y acepto la caja. Este a su vez, se la dio en pago al dentista y el dentista al mueblista de su consulta, y este al economista que le había hecho un estudio de factibilidad para una oficina nueva.

El economista, hombre desconfiado por naturaleza, decidió abrir la caja y averiguar su contenido por si era tan valioso como decían. Se encontró –con gran sorpresa- con que la caja solo llevaba piedras, no valía nada. El economista le reclamo al mueblista sus honorarios, el mueblista al dentista los muebles de la consulta; este al sastre, el traje y el sastre al amigo y el amigo a la persona que le dio la caja en pago del favor que le concedió en su día.

La lata había servido para pagar bienes y servicios por un valor de 12,300 euros. La persona que puso en circulación la caja no los tenía y cuando se lo reclamaron, tuvo que ser declarada en quiebra.

 

La dirección de EUREN no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores, ni se identifica necesariamente con la misma